Calatayud
Explora la potencia y elegancia de los vinos tintos de Calatayud, una tierra donde la Garnacha alcanza su máxima expresión en las alturas de la montaña aragonesa. Esta denominación de origen, situada en el noroeste de la provincia de Zaragoza, representa la esencia de los vinos de montaña, combinando la fuerza mediterránea con la frescura que otorga la altitud.
La DO Calatayud se extiende por un territorio montañoso donde los viñedos se escalonan entre los 550 y los 1.100 metros de altitud, creando unas condiciones excepcionales para el cultivo de la vid. El clima continental se matiza por la influencia atlántica, con importantes oscilaciones térmicas entre el día y la noche que favorecen una lenta y completa maduración de las uvas. Los suelos son principalmente pardos y calizos, pobres en materia orgánica y con excelente drenaje, ideales para obtener uvas de gran concentración aromática.
La Garnacha es el corazón de los tintos de Calatayud, encontrando aquí su expresión más pura y elegante. Esta uva tinta, cultivada en viñas viejas de bajo rendimiento, produce vinos de intenso color, aromas a frutas rojas silvestres y especias, con una acidez vibrante que les confiere una frescura inusual en vinos mediterráneos. Junto a ella, la Tempranillo y la Mazuela completan el panorama de tintas, aportando estructura y complejidad a los coupages.
Los tintos de Calatayud se caracterizan por su perfecto equilibrio entre la potencia frutal y la elegancia que otorga la altitud. Desde los jóvenes y afrutados que destacan por su intensidad aromática, hasta los complejos vinos de crianza que demuestran su excelente evolución en barrica, todos comparten una personalidad marcada por el terruño montañoso. La denominación ha sabido preservar un importante patrimonio de viñedos viejos de Garnacha, muchos de ellos con más de cincuenta años, que constituyen un tesoro enológico y la base de sus vinos más prestigiosos.
Te invitamos a descubrir nuestra selección de tintos de Calatayud, donde cada botella es un testimonio de la fuerza de la Garnacha de montaña y el saber hacer de una tierra que ha convertido la altitud en su mayor virtud, ofreciendo vinos honestos que reflejan la autenticidad del paisaje aragonés en toda su pureza y complejidad.